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Alimentos
con nucleótidos: Los nucleótidos o las macromoléculas
que forman (ácidos nucleicos) se encuentran tanto en
alimentos de origen vegetal como animal. Sus niveles en los
alimentos dependen de la celularidad de éstos; las
carnes los pescados y las semillas contienen grandes cantidades,
mientras que la leche, la levadura, las frutas y los huevos
tienen poca de estas moléculas.
Las
vísceras (hígado, cerebro y riñón),
el pescado y las legumbres, tienen altas concentraciones de
bases púricas. En ellos pueden encontrarse altas concentraciones
de adenina e hipoxantina. En el pescado, las purinas encontradas
son monifosfato de inosina (IMP), inosina e hipoxantina.
Existe
poca información sobre la concentración den
los alimentos de bases pirimídicas.
Los
nucleótidos en la alimentación de los caninos
y felinos
En este punto corren con ventaja los felinos que se alimentan
de pescado e hígado con cierta frecuencia. Los caninos
en cambio, y más cuando son cachorros suelen carecer
de dichas moléculas.
Las
células son muy eficientes en sintetizarlos de novo
desde precursores, aunque con gran gasto de energía,
por tal motivo su aporte exógeno en tejidos de alto
recambio celular como el epitelio del intestino delgado y
las células linfoides parece esencial.
Pueden
administrarse mediante una alimentación a base de los
alimentos antes mencionados, o por vía inyectable en
altas concentraciones.
Los nucleótidos, la inmunidad y nutrición
Algunos
tipos de desnutrición, como la deficiencia calórico
energética, tienen una repercusión fundamental
en el sistema inmunitario. En el estudio de un organismo desnutrido
lo primero que se evidencia es la atrofia de sus principales
órganos linfoides. El tamaño y el peso del timo
se encuentran notoriamente reducidos y hay menor diferenciación
corticomedular, descenso del número de linfocitops
y los corpúsculos de Hassal (cuerpos pequeños
en el timo,) se hallan atróficos y calcificados.
En
al bazo, la vaina de linfocitos periarteriolar está
notoriamente disminuida y en los ganglios linfáticos
hay depleción de linfocitos en las áreas timo-dependientes
paracorticales.
En
el sistema inmune inespecífico, a nivel de las barreras
naturales se observa disminución de los niveles de
lisozima en paralelo con una mayor presencia de bacterias
adheridas al epitelio respiratorio; hay disfunciones en la
respuesta inflamatoria y la capacidad de fagocitosis por el
SMF ( sistema de los fagocitos mononucleares) está
disminuida.
En
la respuesta específica del linaje T hay una disminución
del porcentaje de CD4 helper y decrece la relación
CD4/CD8. También se observa menor capacidad de liberación
de interleucina-2 (factor fundamentental en el desarrollo
de la progenie T) por parte del estroma tímico. Las
células T no responden de la manera esperada a los
factores mitógenos, lo que evidencia una disminución
de la capacidad de proliferación durante la respuesta
inmune.
Con
respecto a la respuesta específica B, no existe evidencia
clara de algún tipo de disfunción debida a la
desnutrición. Las inmunoglobulinas (productos de plasmocitos
a su vez derivados de los linfocitos B) pueden encontrarse
en niveles mayores o menores y lo único evidente es
la disminución de peso de las amígdalas palatinas
y el bazo.
Desde
el período prenatal (por vía transplacentaria),
en el posnatal temprano (lactancia) y en la alimentación
del adulto se evidencia una relación directa entre
la calidad de la alimentación y el estado inmunitario
del individuo. Se debiera recordar más a menudo que
los nucleótidos son semiesenciales pata este sistema
y que el aporte exógeno es de vital importancia.
Referencias:
1)
Singapore Medical Journal 39: 145-150, 1998
2)
Pediatric Research 6: 845-852, 1996
3)
Gil-Jimenez, Navarro y Núñez. Nucleótidos
y nutrición Editorial PULEVA,
páginas 115- 145, 1993
4)
Medical vol 9 Nro80, Nucleótidos en el dasarrollo tisular
1998
5)
American Journal of Clinical Nutrition 61:1224-1230, 1995
6)
Journay of Applied Physiology 84:695-702. 1998
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