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Etapa
1: ALCANZAR EL DIAGNOSTICO- BIOPSIAR
Etapa 2: EVALUAR COMPLETAMENTE AL PACIENTE
Etapa 3: DESARROLLAR UN PLAN TERAPÉUTICO
(que se adapte al tumor-paciente-propietario)
El
diagnóstico histopatológico y la evaluación
completa del paciente se cumplen en ambas medicinas, pero la diferencia
radica en la aplicación del plan terapéutico. Este
en veterinaria está limitado por varios factores, entre
los cuales el NO VER A SU ANIMAL SUFRIR es el que prevalece. En
cuanto vomita, está decaído, no come, el propietario
comienza a cuestionarse SI VALE LA PENA SEGUIR.
Etapa
1: ALCANZAR EL DIAGNOSTICO - BIOPSIAR
SIN DIAGNOSTICO NO HAY TRATAMIENTO.
Como
el tratamiento contra el cáncer es en general agresivo,
tanto el quirúrgico como el quimio o radioterápico.
Es fundamental contar con un diagnóstico, lo más
acertado posible antes de administrar un plan terapéutico.
Los efectos adversos, sumado a los costos de las drogas oncológicas,
nos obliga a ser extremadamente precisos en el diagnóstico.
ØBIOPSIA
(diagnóstico)
ØCITOLOGIA
(aproximación)
ØBIOPSIA
El
diagnóstico histopatológico de un tumor o de una
resección ganglionar nos permite:
1)
Conocer los factores relacionados con el tumor:
a)
Tipo histopatológico (carcinoma, sarcoma, adenoma, etc.)
b)
Grado de diferenciación (anaplasia)
c)
Indice mitótico.
2)
Favorecer el éxito quirúrgico. Una punción
biopsia previa a una resección quirúrgica nos permite:
a)
conocer el tipo tumoral y conducta biológica del tumor.
b)
los márgenes de seguridad.
c)
precauciones intraquirúrgicas. Una vez extirpado enviarlo
a histopatología completo si es pequeño y si no,
mandar algunos sectores del mismo que comprometan la superficie
(determinación de bordes libres, cápsula o pseudocápsula)
rotulado con datos del dueño, del paciente y si es posible,
historia clínica.
3)
Inferir la respuesta tumoral a diferentes modalidades terapéuticas.
4)
Tener una aproximación diagnóstica
CITOLOGIA
Es
un procedimiento
1)
seguro,
2)
rápido,
3)
poco costoso
4)
confiable para la detección de neoplasias malignas.
5)
Nos jerarquiza.
Está
indicada en:
a)
toda masa cutánea o sub-cutánea.
b)
Organos internos, bajo visualización ultrasonográfica.
c)
Efusiones pleurales y abdominales.
d)
Sedimento urinario.
e)
Secreciones nasales, oculares, vaginales, etc.
La
citología permite diferenciar una neoplasia de una inflamación
o hemorragia, rápidamente y con pocos efectos adversos.
Toma
de muestra para citología.
Se
puede obtener muestras por impronta, hisopado o raspado, o por
medio de punción con aguja fina.
En
el método de PAF se emplea aguja de 21 a 25 g unida a una
jeringa de 5cc.
Para
evitar la contaminación se aconseja punzar en distintos
sitios de la masa utilizando diferentes agujas.
Al
aspirar, la muestra queda dentro del cilindro de la aguja. Se
retirar la aguja de la jeringa, llenar ésta con 1 ó
2 cc de aire, volver a colocar la aguja, y expulsar el aire contenido
suavemente sobre un portaobjeto.
Se
debe realizar las extensiones de la muestra de inmediato, a fin
de prevenir la autólisis y la coagulación dentro
de la aguja. La extensión debe ser delgada (monocapa),
de manera que permita visualizar los núcleos y citoplasma.
Una vez realizada se secan al aire y se tiñen.
Los
frotis teñidos se examinan inicialmente con un objetivo
de 10x para busca estructuras grandes. Posteriormente, se observa
a 40x en busca de evidencias de inflamación, indicada por
un aumento de neutrófilos. (>3 neutrófilos por
campo de 100x apoya la presencia de una inflamación neutrófila).
¿Por
qué evaluar la presencia de signos de inflamación
en las extensiones?
Los
procesos inflamatorios pueden determinar cambios reactivos en
las células normales que imitan criterios de malignidad.
Cuando
un frotis manifiesta una inflamación significativa, no
es fácil hacer citológicamente una interpretación
inequívoca de malignidad.
Es
el caso del examen citológico del sedimento urinario, en
patologías vesicales. El sedimento de un animal con carcinoma
de células transicionales presenta células epiteliales
con altos criterios de malignidad. Sin embargo debemos diferenciarlas
de células displásicas a causa de un proceso inflamatorio
(cistitis bacteriana).
Las
células se evalúan según los criterios de
malignidad:
1)
Pleomorfismo celular: Anisocitosis (variación del tamaño
celular) y anisocariosis (variación del tamaño nuclear).
Variaciones leves o moderadas se observan en tumores benignos.
2)
Macrocariosis : Aumento del tamaño nuclear alterando la
relació núcleo citoplasma a favor del primero. Cromatina
gruesa y acordonada..
3)
Intensa basofilia y vacuolización citoplasmática.
4)
Multinucleación
5)
Anomalías en la forma del núcleo.
6)
Nucléolos angulares, grandes o múltiples
7)
Figuras mitóticas aumentadas o anormales.
El
tamaño celular puede variar desde muy pequeño (células
carcinomatosas) a muy grande. En las células altamente
vacuoladas, el citoplasma parece menos basófilo y algunas
células pueden presentar el aspecto de un anillo de sello.
No
existe un único criterio de malignidad para confirmar neoplasia.
Se requiere la observación de tres o más criterios
de malignidad.
Recordar:
Poblaciones celulares no malignas pueden mostrar hasta tres criterio
de malignidad.
Podemos
encontrarnos con frotis donde hay evidencias significativas de
inflamación junto a células con criterios de malignidad,
en estos casos debemos hacer histopatología, puesto que
dichas células pueden ser tumorales o provocadas por la
displasia inducida por la misma inflamación.
IMPORTANTE:
La ausencia de características citológicas de malignidad,
no descarta una neoplasia maligna. El estudio histopatológico
es en definitiva el único medio certero de alcanzar el
diagnóstico.
ESTUDIO
HISTOPATOLÓGICO - BIOPSIA
En
su descripción el estudio histopatológico debe constar
de una precisa descripción microscópica que involucre
el tipo celular, todos los criterios de malignidad presentes,
invasión neoplásica en vasos sanguíneos o
linfáticos intra o peritumorales, presencia o ausencia
de cápsula, bordes libres, grados de anaplasia e índice
mitótico.
Etapa 2: EVALUAR AL PACIENTE
El tumor no suele venir solo.
Una
buena evaluación del paciente incluye información
de:
1)
Un examen clínico completo. Estado nutricional.
2)
Laboratorio : hemograma completo, frotis sanguíneo, bioquímica
sanguínea, análisis de orina completo.
3)
Imágenes radiográficas del tórax, abdomen
y zona tumoral.
4)
Ecografía de abdomen.
5)
Información adicional dependiendo del comportamiento biológico
tumoral: punción biopsia de la médula ósea,
electroforesis de suero o de orina, serología, virología.
6)
Endoscopía.
7)
Electroencefalograma
8)
Tomografía computada
9)
Resonancia magnética
Es indispensable una buena evaluación del paciente para:
1.
Determinar el estado nutricional.
2.
Identificar la presencia de enfermedades concurrentes.
3.
Identificar metástasis a los ganglios linfáticos
satélites u otros tejidos (pulmón, hígado,
huesos).
4.
Identificar síndromes paraneoplásicos.
5.
Elegir la opción terapéutica que más se adapte
al estado general del paciente.
6.
Determinar la respuesta al tratamiento (RT, RP, EE, AE)
El
mejor tratamiento para un determinado tipo tumoral no constituye
siempre el mejor tratamiento para un paciente particular o su
dueño.
La
dosis y/o frecuencia de administración de fármacos
debe adaptarse al estado general del paciente, para minimizar
los efectos colaterales.
¿Qué
sucede en casos de pacientes que presentan tumores sistémicos
o metástasis con sintomatología?
Efusión
pleural, abdominal, deshidratación, etc.
Aunque
conozcamos el tipo tumoral primario, en estos casos debemos centrarnos
primero en el estado general del paciente, para evaluar si puede
o no recibir el tratamiento oncológico indicado.
En
caso de encontrarnos con un paciente en mal estado general debemos
actuar como lo haríamos con un paciente politraumatizado:
primero estabilizamos al paciente.
En
ocasiones, el tratamiento para estabilizar al paciente coincide
con el tratamiento antitumoral específico. Tal es el caso
de pacientes con linfoma e hipercalcemia.
Etapa 3:DESARROLLAR
UN PLAN TERAPEUTICO APROPIADO
(Que
se adapte al paciente - tumor - propietario).
Para
desarrollar un plan terapéutico apropiado debemos
1)
primero acordar con el dueño el objetivo que se busca,
y
2)
segundo, conocer las diferentes modalidades terapéuticas
accesibles en nuestro medio.
Determinar
el OBJETIVO de la terapia: OPCIONES
Podemos
plantearnos 3 opciones:
1)
La curación
2)
Optimizar calidad, no cantidad de vida (remisión)
3)
Administrar terapia de soporte y calmar el dolor.
Opción
1: CURACIÓN:
Hablamos
de curación cuando todas las células neoplásicas
han sido eliminadas.
En
veterinaria, la mayor cantidad de tumores se cura con cirugía.
Por lo que, siempre que sea posible, extirpar el tumor quirúrgicamente
evitando la siembra tumoral (página 18).
La
radioterapia y la quimioterapia suelen ser efectivas como terapias
curativas en pocos tipos de tumores (CCE, TVT, algunos linfomas).
La
multimodalidad (C+R, C+Q, QCQ, QCR) potencia las cualidades posibilidades
curativas de las terapias individuales.
Si
el objetivo del tratamiento es la cura del cáncer, la cirugía
con o sin adyuvancia o neoadyuvancia es lo más indicado.
Opción
2: OPTIMIZAR CALIDAD, NO CANTIDAD DE VIDA
Si
no podemos extirpar el debemos lograr que el paciente conviva
con él lo mejor posible, teniendo a nuestro favor el desconocimiento
que tiene el paciente de lo que le sucede.
Como
modalidad líder y efectiva en muchos casos para controlar
el crecimiento del cáncer sistémico, figura la administración
de la drogas oncológicas (quimioterapia).
Dependiendo
del tipo tumoral y estado general de paciente podemos adicionar
a la quimioterapia:
1)
suplementos nutricionales (dieta alimentaria, ácidos grasos,
vitaminas)
2)
otras medicaciones que maximicen la calidad de vida del paciente.
En este item estarían incluidas todas aquellas medicaciones
alopáticas (ej. crotoxina) homeopáticas, inmunoterapia,
magnetoterapia, acupuntura).
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