Emergencias
Oncológicas .
Dr. Ricardo Bonafine
Conferencia dictada en el CURSO DE CAPACITACION EN ONCOLOGIA- Agosto
2000
1. Aproximación a la emergencia oncológica
2. Emergencias Hematológicas.
3.
Emergencias Metabólicas.
4.
Emergencias Endócrinas.
5.
Emergencias relacionadas a la masa.
6.
Emergencias Neurológicas.
7.
Emergencias Respiratorias.
8.
Emergencias Cardiovasculares.
1.
APROXIMACIÓN A LA EMERGENCIA ONCOLOGICA.
El tratamiento
oncológico puede ser el responsable de inducir o agravar
complicaciones que ponen en riesgo la vida del paciente. Las drogas
quimioterápicas son altamente tóxicas, aún
utilizadas correctamente. Es por ello que antes de iniciar un tratamiento
quimioterápico debemos evaluar con mucho cuidado los beneficios
y los posibles efectos colaterales.
La
toxicidad producida por estas drogas pueden clasificarse en:
1) predecible,
2)
frecuente,
3)
inmediatos
Algunas drogas poseen una vida media muy corta y su toxicidad
es dosis dependiente y muy predecible (mielosupresión con
Ciclofosfamida) .
Otras
drogas, en cambio, manifiestan su toxicidad por acumulación
y son menos
predecibles (cardiomiopatía con Clorhidrato de Doxorrubicina).
Los
efectos colaterales causados por las drogas pueden clasificarse
como:
a)
inmediatos,
b)
tempranos y
c)
tardíos.
Los
inmediatos son aquellos que se presentan dentro de las 24 hs de
administración, y son los más frecuentes en nuestro
medio (anorexia, vómito, flebitis, anafilaxia, eritema,
fiebre).
Los
tempranos son aquellos que se presentan dentro de días
a semanas e incluyen leucopenia, anemia, falla renal, trombocitopenia,
estomatitis y diarrea.
Los
efectos tardíos son los que aparecen luego de semanas a
meses de la administración del fármaco, ejemplo
de esto es la cardiomiopatía provocada por la Clorhidrato
de Doxorrubicina.
Todo efecto tóxico puede ser acentuado por problemas médicos
concomitantes, tales como enfermedad renal, hepática, cardiaca
o disfunción de la médula ósea.
La
Vincristina, Vinblastina, y Doxorrubicina, son excretadas principalmente
por vía biliar, lo que lleva a un aumento de los efectos
tóxicos en pacientes con disfunción hepática.
El
Metotrexato es eliminado sin cambios por vía renal, lo
que lleva a un aumento significativo de su toxicidad en pacientes
nefrópatas.
Todos
los efectos colaterales son más ostensibles en pacientes
emaciados (caquexia oncológica).
Los
pacientes que poseen procesos infecciosos sufren un empeoramiento
de su condición como consecuencia de la mielosupresión.
Sumado a esto muchos de los antimicrobianos utilizados tienden
a acrecentar sus efectos tóxicos ( gentamicina-nefrotoxicidad).
Los exámenes rutinarios, la determinación seriada
del hematocrito, concentración de proteínas plasmáticas,
recuento de blancos y fórmula, recuento de plaquetas, determinación
de CUS, creatinina y urianálisis, permiten la temprana
detección y tratamiento de las posibles complicaciones
derivadas del tratamiento.
No
existen antídotos para estas drogas, y el tratamiento de
las complicaciones es sintomático, debiendo evaluarse la
suspensión provisoria del tratamiento.
Drogas y efectos colaterales:
Vincristina-Vinblastina:
flebitis, constipación, íleo paralítico,
Neuropatía
Ciclofosfamida: cistitis hemorrágica, mielo supresión,
hiponatremia
Corticoides: gastroenteritis, pancreatitis, Cushing, inmunosupresión.
Doxorrubicina: arritmias, cardiomiopatía, anafilaxia, flebitis,
mielosupresión, enteritis
hemorrágica
5-Fluorouracilo: neuropatía, enteritis hemorrágica,
estomatitis ulcerativa.
L-asparaginasa: anafilaxia, pancreatitis, coagulopatía,
neuropatía.
Cisplatino: nefrotoxicidad.
Carboplatino: nefrotoxicidad, neuropatía periférica,
hepatotoxicidad.
Propiltiouracilo: Anemia hemolítica autoinmune, trombocitopenia
inmuno
mediada
Floxuridina: anorexia, vómitos, úlceras gastro intestinales,
mielosupresión.
Dacarbazina: vómitos, hipertermia.
Citarabina: mielosupresión, gastroenteritis, neurotoxicidad.
Mercaptopurina: mielosupresión.
Azatioprima: mielosupresión, gastroenteritis.
Pentostatina: mielosupresión, gastroenteritis, hepatotoxicidad.
Dactinomicina: mielosupresión, gastroenteritis.
L-Asparaginasa: hipersensibilidad.
Hidroxiurea: mielosupresión.
Radioterapia
Desde
el punto de vista histológico el daño por radiación
se caracteriza por trombosis microvascular difusa con necrosis
e inflamación de los tejidos circundantes, lo que explica
las complicaciones tan diversas de la radioterapia, como por ejemplo
arritmias cardíacas, insuficiencia renal, lesión
de vasos importantes con derrames (intracraneanos), lesiones
pulmonares agudas con edema, etc. Una de las lesiones más
frecuentes es la neumonitis por radiación, la cual puede
presentarse entre los 2 y 5 meses del tratamiento y causa una
insuficiencia respiratoria aguda potencialmente fatal.
Otro
sistema afectado con frecuencia es el tracto gastro-intestinal,
el cual puedemanifestarse
con diarreas, síndrome de mala absorción, etc. El
sistema nervioso central no está exento de alteraciones,
siendo un tejido muy vascularizado y altamente sensible a la falta
de oxígeno. La necrosis cerebral, el edema cerebral, la
paraplejia y la tetraplejia, han sido asociadas a la radioterapia.
En medicina humana los efectos colaterales se han logrado disminuir
gracias al avance tecnológico de los equipos que permiten
focalizar la radiación en un punto de 1 cm de diámetro.
2. EMERGENCIAS HEMATOLOGICAS
Las
anormalidades hematológicas mas comúnmente observadas
en pacientes oncológicos son la leucemia eritroide, mieloide,
o linfoide y la mielosupresión causada por la quimioterapia.
Se
las puede clasificar en tres grupos:
a)
Desórdenes que disminuyen el número de células
circulantes (leucopenia, anemia,
trombocitopenia y pancitopeña;
b)
Hiperviscocidad (eritrocitosis, leucocitosis, policitemia vera)
y
c)
Coagulación intravascular diseminada.
a) Desórdenes que disminuyen el número de células
circulante: La
médula ósea reemplaza diariamente el 1% de los eritrocitos
circulantes, el 10% de las plaquetas, y tres a cuatro veces el
número de granulocitos.
Fallas en el normal funcionamiento de la médula ósea
son caracterizadas por leucopenia, trombocitopenia, anemia. Si
la falla es debida al tratamiento, este deberá suspenderse
según el grado de compromiso que exista.
1.1
Leucopenia e infección.
La leucopenia (incluye neutropenia y linfopenia) resulta de la
invasión tumoral a la médula, de la toxicidad de
las drogas quimioterápicas, y de la disminución
de la vida útil de las células circulantes. El mayor
riesgo de la leucopenia es la susceptibilidad a contraer severas
infecciones como consecuencia de la desprotección inmunológica
que posee el paciente.
La leucopenia es el factor más importante en la predisposición
a infecciones en los pacientes oncológicos. La frecuencia
de las infecciones está inversamente relacionada con el
número circulante de granulocitos, siendo de gran importancia
cuando el recuento de granulocitos es inferior a 3.000/ul. La
severidad de la infección, y por lo tanto, la mortalidad
asociada, no depende solo del grado de granulocitopenia, sino
también de la duración de la misma. Muchas drogas
quimioterápicas producen una mielo supresión dosis
dependiente y auto limitante, que puede durar de días a
3 semanas. Existen otros factores que contribuyen a la infección,
como ser:
-
la disrupción de la piel o mucosas por el crecimiento del
tumor
- la presencia de catéteres
- inmunosupresión causada por el tumor o su tratamiento
- necrosis tumoral
- malnutrición
Muchas
de estas infecciones tienen un origen endógeno, siendo
el tracto gastrointestinal el más comprometido. Muchas
de estas infecciones son causadas por agentes Gram negativos,
tales como Escherichia coli, Pseudomona aeruginosa y Klebsiella
pneumoniae. Estas bacterias pueden precipitar un shock séptico
con hipoglucemia, acidosismetabólica, disfunción
hepática, renal (Síndrome de falla orgánica
multisistémica), distress respiratorio
agudo, hipotensión, taquicardia, taquipnea y trombocitopenia.
Este estadio compromete la vida del paciente en pocas horas.
El pronóstico de un paciente oncológico con infección
es reservado a grave, dependiendo del organismo causal, de la
gravedad y duración de la leucopenia, presencia de FOM,
y antibiótico terapia apropiada.
El diagnóstico de un proceso infeccioso en un paciente
oncológico suele ser muy dificultoso, ya que los signos
locales de infección suelen no estar presentes.
La
fiebre, si bien puede estar relacionada con reacciones a las drogas,
suele ser el signo más relevante en la sospecha de un proceso
infeccioso, aunque no siempre esté presente. Un exhaustivo
exámenes clínico se llevará a cabo, poniendo
especial atención a los pulmones, vías urinarias,
tacto gastro-intestinal, heridas quirúrgicas y catéteres.
En
ausencia de datos claros de infección, se tomarán
radiografías de tórax, muestras de orina y sangre
para cultivo y antibiograma. Si el paciente se encuentra leucopénico
y febril, es conveniente iniciar una terapia antimicrobiana con
antibióticos de amplio espectro y bactericidas. Una combinación
frecuentemente utilizada consiste en Ampicilina + Enrofloxacina.
Una vez identificado el microorganismo, se utilizará el
antibiótico específico.
Los
antifúngicos no deben ser utilizados en forma empírica
debido a su nefrotoxicidad.
1.2
Anemia
Existen varias causas que pueden llevar a que un paciente oncológico
padezca de anemia, tales como pérdida de sangre a través
del tumor, en cirugías, secuestro esplénico, hemólisis,
invasión de la médula por parte del tumor, y en
algunos casos la aparición de hemoparásitos.
El diagnóstico suele no presentar complicaciones, aunque
siempre es conveniente contar con hemogramas completos que incluyan
índice reticulocitario, morfología eritrocitaria
y presencia de hemoparásitos.
Cuando no se encuentra la fuente de la pérdida debemos
sospechar hemorragias ocultas, ya sea en abdomen, tórax
o tracto gastrointestinal. La biopsia medular es necesaria para
diagnosticar las anemias arregenerativas, mientras el test de
Coombs se utiliza en el diagnóstico de las anemias hemolíticas.
Pacientes que sufren de hemorragias severas pueden necesitar transfusiones
sanguíneas, las cuales es conveniente realizarlas previo
cross-match.
1.3
Trombocitopenia
Está frecuentemente asociado al efecto mielo supresor de
las drogas quimioterápicas. Existe una forme de Trombocitopenia
que se da por consumo de plaquetas en la CID. Las plaquetas son
un componente fundamental para una normal coagulación,
la cual se ve seriamente afectada con valores inferiores a 50.000/ul.
Petequias, equimosis, y tiempo de sangría prolongado, son
hallazgos frecuentes en estos pacientes.
Además
del recuento de plaquetas, es de gran importancia la morfología
plaquetaria, ya que puede orientarnos hacia un problema de consumo
y/o de destrucción periférica, o una falta de producción
a nivel medular. Plaquetas grandes y formas inmaduras, nos orientan
a un problema de consumo o destrucción periférica,
mientras que plaquetas pequeñas, nos orientan a una falta
en la producción.
Desgraciadamente en nuestro medio, todavía no se utilizan
los cultivos celulares para el diagnóstico y tratamiento
de los problemas medulares de producción de las distintas
Unidades Formadoras de Colonias.
Si el paciente presenta una disminución importante en el
número de plaquetas, pero no muestra signos de sangrado,
es conveniente disminuir a la mitad la dosis del quimioterápico;
mientras que si existen signos de sangrado, lo correcto es suspender
la droga y realizar una transfusión de sangre fresca, y
mantenerlo en un espacio reducido para evitar traumas de cualquier
grado.
Cuando
el problema dominante es la destrucción inmunomediada de
plaquetas, altas dosis de corticoides (prednisona 1-2 mg/Kg, dexametasona1
mg/Kg) o drogas inmunosupresoras (Vincristina 1 mg/m2 ) están
indicadas. La complicación más severa es la aparición
de síntomas neurológicos como consecuencia de derrames
intracraneanos.
b) Hiperviscosidad
Es el incremento de la resistencia al flujo de sangre. Puede deberse
a:
- aumento de la viscosidad sérica,
-
incremento del número y agregación eritrocitaria,
-
incremento del número de leucocitos,
-
policitemia vera.
-
Aumento de la viscosidad sérica: está comúnmente
asociada al mieloma múltiple. La viscosidad del suero depende
de la concentración y estructura de las gamma globulinas.
Signos tales como encefalopatía, convulsiones, retinopatías,
sangrado, son observados en estos pacientes, El tratamiento apunta
a disminuir la viscosidad del plasma, para lo cual hay que recurrir
a la flebotomía (con o sin reposición de los eritrocitos)
y la fluidoterapia con soluciones cristaloides.
- Incremento del número y agregación plaquetaria:
es poco frecuente en pacientes oncológicos sin enfermedad
cardiaca, pero se ha observado en neoplasias de riñón;
se cree que podría estar relacionado con la anormal secreción
de eritropoyetina. Hematocrito superiores a 60% se asocian con
tromboembolismo y estos pacientes deben ser sometidos a flebotomía
(con o sin la restitución del plasma).
- Leucocitosis: es cuando el número de leucocitos
circulantes es igual o mayor a 150.000/ul. Las complicaciones
son raras, pero cuando se presentan suelen ser fulminantes (hemorragia
intracerebral o trombosis masiva). Está descrito el tratamiento
con Doxorrubicina 30 mg/ m2.
-Policitemia
vera:
es un desorden mieloproliferativo que se manifiesta con eritrocitosis,
leucocitosis, trombocitosis, hematopoyesis extra medular y esplenomegalia.
El tratamiento consiste en flebotomías repetidas y la administración
de Hidroxiurea 50mg/Kg per. Os.
c) Coagulación Intravascular Diseminada (C.I.D.)
Puede ser causada por las drogas o por el mismo tumor. La CID
secundaria al proceso neoplásico, puede tener dos orígenes:
a)
liberación de sustancias tromboplásticas dentro
del torrente sanguíneo que activan la coagulación
por la vía extrínseca,
b)
daño a pequeños vasos por infiltrado tumoral, que
expone el colágeno sub-endotelial y activa el factor XII
y la cascada intrínseca. Este tipo de complicación,
es más frecuente en neoplasias hematógenas, pero
puede verse también secundario a sepsis, cirugías,
y disfunciones hepáticas.
La
única posibilidad de tratamiento es la preventiva, para
lo cual la transfusión de plasma fresco cultivado con 100
UI de heparina ha demostrado ser efectiva. Una vez declarada la
CID, no existe posibilidad de tratamiento.
3. EMERGENCIAS METABÓLICAS
Las
alteraciones metabólicas pueden ser originadas por el mismo
proceso tumoral o por el tratamiento instaurado. Pueden llegar
a ser tanto o más graves que el mismo tumor, y deben ser
tratadas con rapidez.
1.
Deshidratación
Es la emergencia metabólica más común, y
puede estar producida por disminución en la ingesta; secundaria
a vómitos, diarrea; enfermedad renal; o a otras alteraciones
metabólicas y endócrinas.
El
reemplazo de líquidos y electrolitos se debe realizar por
vía endovenosa, calculando administrar el déficit
previo dentro de las primeras 8 hs, y el mantenimiento de 24 hs
en las 16 hs restantes. Es de suma importancia obtener valores
basales de proteínas totales, albúmina, hematocrito,
y de ser posible gases en sangre.
Durante la fluidoterapia, es necesario el estrecho monitoreo del
paciente, prestando especial atención a los sonidos pulmonares
y la frecuencia respiratoria, ya que estos pacientes suelen tener
otras alteraciones asociadas, tales como anemia, hipoproteinemia,
etc.
El
tipo de fluidos utilizado dependerá de la capacidad de
la integridad del hígado, utilizándose solución
de Ringer lactato o solución fisiológica 0,9 % (con
el agregado de 24 mEq/l de bicarbonato) para reestablecer el déficit
previo y el mantenimiento puede ser realizado ½ con Ringer
lactato o fisiológica, y ½ con dextrosa al 5% en
agua.
El agregado de bicarbonato a la solución fisiológica
es para evitar la acidosis dilucional que puede producirse con
fluidoterapias basadas en solución fisiológica,
sobre todo cuando se trata de pacientes oncológicos.
2.
Hipoglucemia
Es un complicante de grandes masas tumorales abdominales o torácicas.
También se presenta y es característica del adenocarcinoma
pancreático e insulinoma, donde la hipoglucemia puede desarrollarse
rápidamente y convertirse en la causa de la muerte del
paciente. Por otro lado, la hipoglucemia puede aparecer secundaria
a la sepsis por infección asociada al tumor.
La respuesta normal a una hipoglucemia, consiste en la disminución
de los niveles séricos de insulina, cosa que no ocurre
en los tumores de páncreas y que los caracterizan. La causa
por la cual los tumores extra-pancreáticos producen hipoglucemia,
es desconocida con exactitud, pero se cree que puede deberse a
a)
deficiencia de las hormonas contra-regulatorias;
b)
malnutrición;
c)
afección hepática que impide la normal gluconeogénesis.
Los
pacientes con hipoglucemia se presentan con signos neurológicos
que van desde apatía y decaimiento, hasta convulsiones,
coma y muerte.
Los
síntomas clínicos dependen más de las caídas
bruscas en la concentración sérica de glucosa que
del propio valor de glucemia.
El
tratamiento consiste en la administración EV de 0,5-1g
/Kg de Dextrosa en un período de 5-10 minutos y continuar
luego con goteo de dextrosa al 5-10 % para mantener la glucemia
entre 150-250 mg/ml.
En
caso de tratarse de un tumor productor de insulina, la administración
de glucosa llevará a una mejoría transitoria y una
brusca caída posterior; por eso, si se sospecha o se confirma
este tipo de neoplasia, debe agregarse al bolo de dextrosa una
dosis de hormona anti-insulínica ( Dexametasona 1-2 mg/Kg).
3.
Acidosis láctica
La acidosis láctica es el resultado de la acumulación
en sangre de grandes cantidades de ácido láctico
resultante del metabolismo anaeróbico de los tejidos sometidos
a hipoxia. También puede desarrollarse en los tumores de
gran tamaño, donde la producción de ácido
láctico está aumentada por la vía de la glucólisis,
pudiendo sumarse a esto el mal funcionamiento del hígado
y riñones. Los signos clínicos son totalmente inespecíficos
como anorexia, debilidad y taquipnea.
El
diagnóstico e basa en la medición de gases sanguíneos
y la brecha aniónica, la cual está aumentada. El
tratamiento de emergencia consiste en la administración
de bicarbonato de 1 mEq/Kg por vía EV en el término
de 15-20 minutos ( siempre y cuando el pH sanguíneo sea
menor a 7,1 o el bicarbonato sea menor a 8 meq/l), la expansión
del paciente para mejorar la circulación y oxigenación
del tejido problema. La acidosis láctica suele estar muy
relacionada en estos pacientes con un grado variable de deshidratación.
4.Hipocalcemia
La Hipocalcemia es causada por el hipoparatiroidismo, el cual
es provocado al remover en forma quirúrgica la tiroides.
La sintomatología consiste en depresión, tetania
y convulsiones. El tratamiento apunta a corregir la calcemia,
para lo cual se utiliza el gluconato de calcio al 10% EV, a razón
de 1 ml/Kg en 15-30 minutos.
5. Hipercalcemia
La hipercalcemia asociada a los tumores malignos es uno de los
síndromes paraneoplásico más frecuentes en
caninos, aunque muy raro en los felinos. Si bien la causa más
común de hipercalcemia en caninos gerontes es la neoplasia
maligna, las otras causas de hipercalcemia deben ser investigadas
( falla renal, enfermedad granulomatosa, osteomielitis séptica,
osteoporosis, etc.)
Los signos clínicos incluyen: anorexia, disfagia, vómitos,
constipación, debilidad muscular, letárgia, pérdida
de peso, poliuria, polidipsia, depresión. Existe un gran
número de tumores que se asocian con hipercalcemia, los
más comunes son el linfoma y el adenocarcinoma de sacos
anales.
El
tratamiento apunta a disminuir la concentración de calcio
en sangre, y a controlar el tumor primario. En primer término,
se intenta controlar la calcemia forzando la diuresis con solución
fisiológica 150-200 ml/Kg/dia, si con esto no logramos
disminuirla, se administra Furosemida 2-4 mg/Kg 1-3 veces por
día.
6. Síndrome de Lisis Tumoral Aguda
Se presenta ocasionalmente en caninos con una función renal
deficiente, que poseen grandes masas tumorales y están
siendo sometidos a quimioterapia agresiva. La destrucción
masiva de células tumorales provoca hipercalemia, hiperfosfatemia,
hiperuricemia, e hipocalcemia.
El
ácido úrico, se precipita dentro de los túmulos
renales, provocando la falla renal; mientras que la hipercalemia,
es responsable de la falla cardiaca.
Por
lo general los síntomas aparecen dentro de las 48-72 hs
de administrada la quimioterapia.
La terapia apunta a restablecer la función renal con fluidos,
y en casos extremos tratar la hipercalemia.
4. EMERGENCIAS ENDOCRINAS
a.
Insuficiencia adrenal
La insuficiencia adrenal aguda se da en pacientes oncológicos
que han sido tratados con o,p-DDD por un síndrome de Cushing.
Debido a la gran afinidad que posee esta droga por la zona reticulares
de la corteza adrenal, el déficit de glucocorticoides es
más frecuente que el de mineralo-corticoides.
Los pacientes muestran vómitos, letargia, episodios de
debilidad y shock. El tratamiento consiste en la administración
de prednisolona 10 mg/Kg por vía EV y fluidoterapia agresiva.
b. Hipertiroidismo
Es producido por adenomas o adenocarcinomas de la tiroides, según
la bibliografía extranjera, muy común en felinos
de edad avanzada; aunque en mi experiencia es extremadamente rara
de observar. Los pacientes se presentan a consulta con historia
de pérdida de peso, hiperactividad, poliuria, polifagia.
Este cuadro puede estar acompañado con signos de cardiomiopatía
y aumento uni o bilateral de la tiroides. Cantidades excesivas
de hormona tiroidea causan falla cardiaca aguda, edema de pulmón,
efusión pleural, shock, muerte. El tratamiento apunta a
la cardiopatía asociada y se trata con Propanolol 0,5-2
mg/Kg cada 8 hs, diuréticos, oxígeno, y de ser necesario,
punción de tórax para evacuar el líquido
pleural.
5. EMERGENCIAS RELACIONADAS
A LA MASA
Existe un gran número de complicaciones relacionadas a
masas ocupantes, ruptura del tumor, etc., que están relacionadas
en forma secundaria al proceso tumoral y pueden comprometer la
vida del paciente.
6. EMERGENCIAS NEUROLOGICAS
Los trastornos neurológicos pueden estar provocados por
las alteraciones metabólicas, disfunción hepática,
radiación, agentes quimioterápicos, o por masas
intracraneanas o del canal medular.
Los tumores cerebrales causan destrucción del tejido nervioso
involucrado, y una zona de inflamación que rodea a la zona
necrótica. Además, en estos pacientes, suele existir
un aumento importante de la presión intra craneana derivada
de la obstrucción al flujo del líquido cefalorraquídeo,
inflamación y edema.
Todo
esto se manifiesta en el paciente con alteraciones de la conducta,
apoyar la cabeza en los rincones, ceguera, ataxia, convulsiones
y coma. Todas estas lesiones evolucionan en forma precipitada
y una lleva a la otra, terminando en hipoflujo cerebral y afección
de toda la masa encefálica.
El
diagnóstico es todo un reto, y se necesitan estudios tales
como EEG y tomografía. El tratamiento apunta a disminuir
la inflamación, ya que los signos suelen ser el resultado
del aumento de la presión intracraneana; para ello se utilizan
corticoides como la
a)
Dexametasona 2-4 mg/Kg cada 8-12 hs las primeras 24-48 hs,
b)
metilprednisolona 30 mg/Kg dos dosis con diferencia de una hora
y luego cada 4-6 hs,
c)
Manitol 1 g/Kg por vía EV en 15-30 minutos,
d)
Furosemida 2-4 mg/Kg. Antes de administrar los diuréticos,
debemos estar seguros que el paciente está correctamente
hidratado.
En
caso de presentar convulsiones, se administra Diazepan 0,5-2mg/Kg,
Tiopental a efecto necesitando en algunos casos llevarlo al coma
barbitúrico.
Los tumores de la médula espinal, ya sean primarios o metástasis,
son poco comunes en la práctica, pero pueden se la causa
de disfunciones medulares.
En estos casos ocurre algo similar al caso anterior, donde la
inflamación peritumoral es la culpable en gran medida de
la sintomatología clínica.
El
tratamiento es a base de corticoides como la Dexametasona 2-4
mg/Kg cada 8-12 hs las primeras 24-48 hs, Metilprednisolona 30
mg/Kg dos dosis con diferencia de una hora y luego cada 4-6 hs,
Manitol 1 g/Kg por vía EV en 15-30 minutos. Luego se evaluará
la posibilidad de cirugía.
7. EMERGENCIAS RESPIRATORIAS
Pueden estar derivadas de masas ocupantes en laringe, estructuras
del cuello
que producen grados variables de compresión traqueal, mediastino,
metástasis, ruptura de tumores con pérdida de sangre
en el espacio pleural, o la compresión de vasos sanguíneos
y la acumulación de líquido pleural.
Los tumores que provocan obstrucción de las vías
altas, se asocian con estridor y dificultad inspiratoria de grado
variable, y el diagnóstico se realiza por observación
directa. Por lo general, cuando causan obstrucción severa,
la corrección quirúrgica no es posible, y la única
medida es realizar una traqueotomía con todas las complicaciones
que esto implica.
La dificultad respiratoria asociada a metástasis pulmonar,
suele deberse, en un primer momento, a inflamación y edema
peritumoral, por este motivo, se trata con corticoides, oxígeno,
y en algunos casos ARM.
Las efusiones pleurales y los derrames, deben ser evacuados por
toracocentesis.
8. EMERGENCIAS CARDIOVASCULARES
Puede ser ocasionada por estados de shock derivado de la ruptura
de tumores, de la compresión de grandes vasos o del derrame
de sangre dentro del pericardio.
Probablemente la causa más común de shock súbito
en un paciente sin que medie un trauma, intoxicación o
enfermedad cardiaca, sea la ruptura de neoplasias intra abdominales.
Por lo general, estos tumores están ubicados en el bazo
y/o hígado. Los pacientes se presentan a consulta por un
gran decaimiento o shock de aparición brusca, con mucosas
pálidas, pulso saltón y a veces (Pero no siempre)
distensión abdominal. Para el tratamiento, es necesario
sacarlo del shock, idealmente con sangre entera, o en su defecto
con solución de Ringer lactato y compresión abdominal.
La cirugía debe realizarse sin demoras pero sin perder
de vista el estado del animal.
En
estos pacientes está totalmente contraindicada la autotransfusión.
Grandes masas mediastínicas pueden comprimir tanto la vena
cava caudal como la craneal, provocando un estado de shock derivado
de la disminución del retorno venoso. La característica
clínica más notable, es el aumento regional de la
presión venosa, ya sea del tren anterior cabeza y cuello,
como del tren posterior y abdomen. Por lo general estos pacientes
no tienen posibilidad de tratamiento.
El tamponamiento cardíaco suele ser la resultante de la
ruptura de un tumor en aurícula derecha, generalmente metástasis
del hemangiosarcoma de bazo. La sintomatología es variable
y depende de cuan aguda es la colecta, pudiendo presentar sintomatología
de shock y disminución leve de los sonidos cardíacos
(colecta pequeña de aparición aguda), o gran debilidad,
ausencia de sonidos cardíacos, disminución del tamaño
de los complejos, pulso alternante (colectas crónicas de
gran volumen). En ambos casos, el tratamiento consiste en la evacuación
por pericardiocentesis.
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