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ASPECTOS
BIOLÓGICOS DEL CANCER
Dra.
Mónica L. Rao
Origen
del cáncer.
Se entiende por neoplasia a una masa tisular caracterizada por
crecimiento celular persistente, excesivo y desordenado, que no
responde a los mecanismos normales de control, alejándose
del fenotipo normal. La masa anormal carece de finalidad, hace
presa del huésped en la medida en que el crecimiento de
tejido neoplásico establece competencia con las células
y los tejidos normales en cuanto al suministro de energía
y sustratos nutritivos.
En el organismo la multiplicación celular es un proceso
regulado. Comienza en el momento de la fecundación del
óvulo por el espermatozoide, siendo en este momento el
proceso de división celular muy rápido. Al finalizar
el desarrollo los mecanismos internos de regulación reducirán
el crecimiento celular para que la división ocurra en tejidos
u órganos que requieran reemplazo de células muertas
naturalmente o por injuria. Si el balance entre crecimiento celular
y muerte celular se altera, se manifiesta un estado de enfermedad.
El desequilibrio ocurre en una sola célula por inhibición
de factores que regulan el crecimiento celular. Esta célula
y sus hijas comienzan a multiplicarse superando el porcentaje
de muertes de otras células del mismo tejido, dando origen
a un tumor.
Si las células que componen dicho tumor se parecen a las
células que le dieron origen se habla de un tumor bien
diferenciado; los que, en general, suelen permanecer localizados.
Tienen buen pronóstico y por ello, se los considera tumores
benignos. En cambio, cuanto más diferentes sean las células
tumorales a las que le dieron origen, se habla de tumor indiferenciado,
teniendo éste mayor probabilidad de diseminarse a otras
partes del organismo (metástasis). Por tal motivo son considerados
tumores malignos.
El diagnóstico de una tumoración es el estudio histopatológico
(biopsia). Mediante el mismo se puede apreciar las diferencias
entre los tumores benignos y malignos. Los primeros suelen encontrase
encapsulados (rodeados de una cápsula de tejido fibroso,
que facilita su extirpación quirúrgica completa.
Las células que componen un tumor benigno se parecen a
las células del tejido normal que lo rodea, siendo las
principales diferencias histológicas la presencia de mayor
porcentaje de células en estado de mitosis (diviéndose)
que las que se encuentran en reposo.
Los tumores malignos, microscópicamente pueden simular
presentar cápsula, pero histológicamente se comprueba
que suelen invadir los tejidos circundantes; son muy deferentes
de las células del tejido que les dio origen, se encuentran
en etapa de mitosis activa, y poseen anormal número de
cromosomas. A esto se lo denomina aneuploidia.
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Caracteres
de las neoplasias
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Diagnóstico
diferencial entre neoplasias benignas y malignas.
Todos los tumores, benignos y malignos, tienen dos componentes
básicos; a saber: 1) células neoplásicas
en proliferación que forman parénquima, y 2) estroma
de sostén que consiste en tejido conectivo, vasos sanguíneos.
Este último, si bien es crítico para supervivencia
y el crecimiento de una neoplasia, carece de utilidad para el
diagnóstico diferencial entre tumores benignos y malignos,
salvo en aquellas neoplasias que producen estroma compacto (carcinoma
mamario escirroso). Otras veces la presencia en el estroma de
islotes de cartílago o hueso metaplásico y, en
algunos casos, se observa infiltración importante de
linfocitos, células plasmáticas e histiocitos;
reacción posiblemente relacionada con respuesta inmunitaria
del huésped.
Diferenciación
celular
Las células parenquimatosas presentan una transformación
que las dota de capacidades neoplásicas. Sin embargo,
hay una amplia gama de del trastorno de la morfología
y la función; abarca desde células prácticamente
idénticas a las normales (bien diferenciadas) hasta células
notablemente atípicas que no guardan semejanza alguna
con células normales (indiferenciadas)
Anaplasia
El término anaplasia suele utilizarse como sinónimo
de indiferenciación de las células tumorales.
Presentan núcleos pleomórficos (variedad en forma
y tamaño), a veces hipercromàtico, siendo proporcionalemnete
voluminoso y el cociente núcleo-citoplasma puede acercarse
a 1:1 en lugar de la cifra normal 1:4 o 1:6. La forma del núcle
puede ser muy variable, y la cromatina está en acúmulos
toscos. Suele haber nucleolos voluminosos, que manifiestan la
actividad de síntesis de las células. Los tumores
anaplásicos suelen poseer gran número de mitosis,
que manifiestan la actividad de proliferación de estas
células. Cabe destacar que la presencia de imágeens
mitóticas no indica necesariamente que el tumor sea maligno.
El dato característico son las imágenes mitóticas
atípicas y extrañas que a veces producen usos
tripulares, cuadripolares o multipolares.
Otro carácter importante de la neoplasia es la formación
de células tumorales gigantes, algunas de las cuales
poseen exclusivamente un núcleo voluminoso, en tanto
que otras tienen dos o más núcleos en la misma
célula.
Rapidez de crecimiento:
Guarda intima relación con el grado de diferenciación,
el número relativo de células en mitosis y el
comportamiento clínico. La mayorìa de los tumores
benignos bien diferenciados tienen un crecimiento lento con
ritmo uniforme. La mayoría de los cánceres crecen
con rapidez, a veces de manera errática (impredecible),
para por último propagarse y matar al huésped.
Se denomina cáncer in situ los cánceres circunscriptos
a la transformación de c élulas en su sitio original
y que no se han propagado a través de las membranas basales
hacia los tejidos adyacentes.
Modo de crecimiento y propagación:
a. Encapsulación: casi todos los tumores benignos crecen
como masas localizadas que se expanden rodeadas por una cápsula
fibrosa. Permanecen localizadas en el sitio de origen y no se
diseminan al organismo.. La cápsula consiste en una membrana
fibrosa de envoltura que deriva en parte del estroma fibroso
de los tejidos normales adyacentes y, en parte, es elaborada
por el tumor.
El adenoma benigno del lóbulo anterior de la hipófisis
puede destruir el parénquima hipofisario normal residual
atrapado entre la lesión que e expande y la silla turca.
Esto determina que si bien dicho tumor histológicamente
es benigno, por su ubicación se lo considera maligno.
Si bien la encapsulación es carácterística
de las neoplasias benignas, la falta de cápsula no significa
que una neoformación sea maligna (ej.el leiomioma de
útero , hemangiomas benignos, dermatofibrosis, linfangiomas).
Suele considerárselas benignas por no dar metástasis,
aunque son de crecimiento infiltrante y carecen de cápsula.
b. Invasión: Los cánceres casi nunca está
encapsulados y se caracterizan por crecimiento
infiltrante y erosivo. A veces aparentemente poseen una membrana
fibrosa de
revestimiento, epro al exámen histológico se comprueba
prolongaciones diminutas a la
manera de patas de cangrejo que atraviesan esta aparente cápsula.
No recononocen
límites anatómicos normales, haciendo difícil
su extirpación quirúrgica.
c. Metástasis: Cuando las células cancerosas son
llevadas a un sitio alejado de su origen tienen capacidad de
implantarse se denomina a la siembra metástasis. Con
pocas excepciones, todos los cánceres tienen capacidad
de dar metástasis; las excepciones son neoplasias malignas
que nacen en la neuroglia del sistema nervioso central llamada
glias, y carcinomas basocelulares de la piel.
Cuanto
más indiferenciado sea el cáncer tanto más
rápido e infiltrante será el crecimiento y tanto
mayor será la probabilidad de dar metástasis.
Sin embargo esta regla general tiene muchas excepciones. La
capacidad de invadir y dar metástasis y la rapidez de
crecimiento depende de genotipo tumoral.
Actualmente el concepto de malignidad es abarcativo de :
a) Tipo histológico y características celulares.
b) Comportamiento biológico del tumor.
La
diseminación neoplásica maligna puede ocurrir
por:
1) Siembra de cavidades corporales (peritoneal, pleural, pericárdica,
subaracnoidea y articulares)
2) Trasplante directo, mediante guantes e instrumental.
3) Diseminación linfática
4) Embolia por los vasos sanguíneos.
Para que un grupo de células pueda ser calificado como
tejido canceroso debe poseer dos características fundamentales
:
1) debe haber perdido la capacidad de responder a las señales
del organismo que mantiene a los tejidos en un estado de crecimiento
controlado (anárquicas) ;
2) tener la capacidad potencial de enviar parte de sus células
a anidar en tejidos ajenos a su posición normal (metástasis).
Es decir, que independientemente de que una célula cancerosa
haya o no originado aún una metástasis en el organismo,
lo importante para su definición como cancerosa es la
capacidad de hacerlo.
Una
neoplasia no necesita lograr un tamaño considerable para
poder liberar células metastizantes y provocar una enfermedad
diseminada.
De hecho, el clon de células con dicha capacidad ya se
encuentra dentro del nódulo neoplásico cuando
éste tiene menos de 5 mm de diámetro, ya que hubo
tiempo para que se estableciera cierta organización en
su interior.
Todo tumor maligno tiene una mayor capacidad de liberar estas
células en la medida que aumenta de tamaño y la
capacidad de que esto ocurra comienza una vez desarrollada la
angiogénesis peritumoral y la posterior invasión
del nódulo por los capilares neoformados.
Dentro de cada tumor existen células troncales capaces
de proliferación indefinida, y otras células más
diferenciadas que van perdiendo en forma progresiva, mediante
diferenciación o apoptosis, la capacidad replicativa.
Células troncales o nodales (stem cells) no se encuentran
diferenciadas y pueden duplicarse sin límite en cuanto
a número de veces. Si lo pueden hacer en un tejido ajeno
al que les dio origen, son llamadas clonogénicas y constituyen
la base del desarrollo de una metástasis.
Clasificación de tumores malignos
Los tumores malignos se clasifican histológicamente de
acuerdo al origen embriológico de la célula a
partir de la cual se has desarrollado.
Una vez fecundado el óvulo, el huevo comienza a dividirse
a pasar por diferentes estadóís embrionarios de
mórula, gástrula, blástula, hasta llegar
al estadío de embión tridérmico (endodermo,
ectodermo y mesodermo) a partir del cual se originan los diferentes
órganos. A partir de células del endodermo se
origina el aparato gastrointestinal, glándulas anexas,
y pulmones. Del ectodermo se origina la piel y anexos, lentes
del ojo y el sistema nervioso. Los tumores malignos que se originan
tanto del ectodermo como del endodermo se clasifican como carcinomas.
El mesodermo da origen a la dermis, sistema musculoesquelètico
y tejidos conectivos incluyendo tendones y hueso, corazón
y grandes vasos, células sanguíneas, tracto urogenital
y células adiposas. Los tumores malignos originados de
estos sistemas de órganos se lo denominan sarcomas. Las
leucemias, cáncer originado de células sanguíneas,
son una subdivisión de los sarcomas por no ser tumores
sólidos. (clasificación
histológica de los tumores)
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