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INTRODUCCIÓN
El plano nasal blanco del felino es
asiento frecuente del Carcinoma Celular Escamoso (CCE).
Generalmente se produce a continuación de una dermatitis actínica
recidivante estacional
consecuencia de las radiaciones solares no ionizantes
ultravioletas (UVB) que en el verano son mas intensas.
Las radiaciones solares no ionizantes ultravioletas (UVB) son más intensas y
penetrantes a través de las capas superficiales de la piel
durante los meses del verano y entre las 10 hs. y las 16 hs.
(incidencia perpendicular de los rayos) por lo que deberán ser
evitadas.
Siendo la nariz del gato una zona tan
visible, llama la atención, que ciertas lesiones iniciales,
algunas de regular
tamaño (2mm), no sean advertidas por sus dueños y
ocasionalmente, tenidas poco en cuenta por algunos profesionales.
Posiblemente, el desconocimiento de la
gravedad potencial de esta afección sea la causa de este
proceder.
La primera lesión se presenta, frecuentemente, en el plano nasal
o en los bordes dorso-laterales del plano cutáneo-nasal o simultáneamente
en ambos.
Es común que propietarios observadores, describan la aparición
de una descamación epitelial eritematosa que evoluciona
lentamente hasta transformarse en una herida que aparenta una
“raspadura”. Esta lesión, se cubre al tiempo o
simultáneamente, con una costra oscura y adherente que, si es
desprendida, deja ver una superficie rosada, húmeda y brillante
(helcosis), sin tendencia a cicatrizar y sí a la formación de
otra nueva costra central o marginal.
En gatos de vida externa exclusiva, el
propietario considera a la lesión el resultado de mordeduras o
arañazos por peleas. En animales más caseros o de comportamiento
mixto; a roces o
cortes producidos contra objetos duros de cantos vivos: cercos
secos de plantas, espinas, alambrados, bordes de cestas de mimbre
o las barras de plástico o metal de las jaulas usadas para el
transporte.
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Ultrasonografía
Abdominal.
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Linfonódulos
En los pacientes considerados oncológicos por la presencia
de algún tipo de masa abominal, mamaria, cutáneas
etc, es de fundamental importancia realizar una minuciosa evaluación
de los linfonódulos. Infimas variaciones de tamaño
y ecogenicidad pueden ser detectadas frente a procesos inflamatorios
o neoplásicos.
Los linfonódulos normales son isoecogénicos con respecto
al tejido circundante lo que dificulta su identificación
en estado normal.
Para poder identificarlos es necesario utilizar transductores de
frecuencias altas (7,5 MHz-10 MHz).
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